CAPÍTULO 19. ENTRE RISAS Y LÁGRIMAS.

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No podía creer que ya había pasado un mes. Un mes entero en este país y tan sólo sabía decir hola, buenas tardes, hasta luego y gracias.

Debía comenzar mis clases de japonés tal y como había hecho María. Incluso tan redonda como estaba a menos de seis semanas de tener un bebé ahí se las pasaba para arriba y para abajo recorriendo la ciudad y aprendiendo cosas mientras yo me la pasaba entre risas y lágrimas. Ahora bien y ahora mal. Hasta JD había aprendido más japonés que yo.

Él parecía feliz con la mudanza, no le había costado nada adaptarse a nuevos niños, nueva casa y nueva cultura. Supongo que los niños pueden jugar sin dificultades incluso sin entenderse. Aunque el hecho de ir a colegio bilingüe le ayudaba también, por supuesto. Era increíble lo rápido que aprendían los niños.

La primera semana me había insistido incordiosamente que por favor le cambiase la tele ya que no entendía nada. Semana número cinco en el país y ya veía la tele como si entendiese absolutamente todo.

Estaba un poco preocupado, Luka no había dicho absolutamente nada en una semana entera. Para ser exactos, diez días. A JD parecía darle igual. Los primeros tres días preguntó por qué no había hablado con su padre y ahora o bien no se acordaba o sabía que no iba a haber respuesta. Todo eso me preocupaba bastante, no solo porque podía afectar a mi hijo sino porque realmente estaba preocupado. Para variar nadie me decía nada, pero esta vez más bien parecían evitarme completamente.

Había conseguido hablar con Irina y con Rick pero ambos insistían en lo mismo. Que todo estaba bien, ellos estaban bien y que seguramente Luka andaba ocupado. Les preguntaba por Leo y por Kai y ambos afirmaban que estaban bien y que los habían visto en las últimas horas. Sin embargo, nadie era capaz de decirme si habían visto o hablado con Luka. ¿Qué demonios estaban tramando?

Suspiré y me senté en la mesa, agarré la tetera que adornaba el centro habitualmente y me serví un té verde. Ya casi había perdido el calor de recién hecho, pero incluso tibio o frío me gustaba ese mejunje.

Mi pie no paraba de moverse inquietantemente hacia arriba y hacia abajo en un tic nervioso que no conseguía eliminar y en las noches.

Definitivamente me acabaría dando un colapso nervioso de tanto pensar.

-Deberías relajarte Cris.- Me dije a mí mismo. Miré a ambos lados por si alguien me había escuchado hablar solo. Por suerte nadie entraba en la casa si no era emergencia o yo los llamaba.

Me levanté impulsivamente y me dirigí hacia la puerta. Me puse los zapatos los cuales por nueva tradición ahora se quedaban en la puerta de salida.

Me estiré desperezándome y salí a despejarme a la calle. Seguramente los gorilas de mi marido me seguirían. Paré en seco. Tal vez sería una buena idea ponerlo algo nervioso, tal vez así a las malas o a las buenas se decide a llamarme.

Sonreí maléficamente, mataría dos pájaros de un tiro. Me quitaba el estrés emborrachándome un poco y además lo ponía nervioso a él cuando lo avisasen de dónde estaba. Igual hasta mañana aparecía en la casa recriminándome algo.

Agarré mi teléfono móvil y escribí un mensaje a María.

“Voy a tomar algo. Dile a JD que volveré antes de que se duerma  aunque no creo que lo haga. Tan sólo léele un cuento y se quedará dormido. Cualquier cosa me llamas.” Le di a enviar.

Me metí en el ascensor y bajé sin preocuparme si se habían dado cuenta de que salí o no. Aunque qué tontería me diese cuenta yo o no, siempre tenía a alguien detrás.

Llegué al Hall y me detuve a mirar a ambos lados, me encogí de hombros  y me dirigí a los otros ascensores.

Pasé al lado de las recepcionistas que me sonrieron amablemente.

“Kombawa” Les dije también con una sonrisa. Ellas me respondieron en inglés, supongo estaban más acostumbradas a responder en ese idioma por la cantidad de extranjeros que vivían aquí.

Entré en el ascensor y le di a bajar a la calle. Saldría por ahí más directo que por el centro comercial.

Al salir, el frío de la calle golpeó mi cara y mi cuerpo se estremeció por un instante. Me abracé a mí mismo y me despedí de los dos guardias que protegían la puerta principal del edificio.

Comencé a caminar hacia la zona de los bares, recordaba perfectamente dónde estaba. Son debía de andar más de cuatro minutos para llegar a ella.

Ya había bastante japoneses borrachos, andando en grupos por las calles. Desde hace un mes sabía que se montaba bastante jaleo pero nunca había salido en la noche para comprobarlo. Lo más lejos que había llegado, fue un día a comer a una cadena típica llamada Sukiya.

Pasé por ahí y sonreí mirando al interior, Luka jamás me habría dejado venir a un lugar con tan poca clase pero la verdad es que su arroz con carne había sido lo más rico que había probado en todo un mes.

A continuación había una tienda de animales, comprobé que por la noche tapaban toda la cristalera. Menos mal, sino los pobrecillos se volverían locos con el jaleo que tenían montado en la calle.

Llegué hasta el cruce que separaba un poco la civilización de lo que parecía ser el corazón de la fiesta y miré atrás. Obviamente alguien e seguía pero no lograba ver quién.

En cuanto se puso el semáforo en verde crucé con decisión. Ojalá estuviesen Irina y Rick aquí para acompañarme. Bueno, Irina con los bebés sería imposible pero igual Rick si me hubiese acompañado.

No me gustaba esto de salir solo, aunque supiese que no corría peligro pero… Al fin y al cabo era aburrido y mi japonés demasiado nulo e inexistente como para hacer amigos.

-Are you alone?

-You know new lex?

-Come to Café Latino

-One drink free

Sonreí a todo el mundo que me hablaba, ¡Menudo acoso! Había sido cruzar esa avenida y todo el mundo empezó a abordarme para ir a su local.

-No, thank you. No- Repetí alejándome de ellos y cruzando otra carretera para ubicarme al otro lado de la calle. Parecía que allí había menos gente que me acosase.

Caminé durante un par de minutos y me paré al ver cómo otros extranjeros entraban a un lugar llamado “Hub”. Me encogí de hombros y bajé las escaleras detrás de ellos. No quería estar rodeado de puro japonés.

-irasshaimase- Chillaron en cuanto entré. –hitori desu ka. Hitosu desu ka.- Me preguntó un muchacho vestido con sombrero y delantal del local. Al ver que me hablaba señalando uno o dos dedos con su mano, supuse que me preguntó si venía solo o con otra persona.

-Only me- Respondí levantando un dedo.

-Kochira kudassai- Dijo guiándome hacia un taburete sobre una de las barras del local.

-Arigatou- Respondí con timidez.- Dejé mis cosas y me acomodé. Miré a mí alrededor. Había muchos grupos de personas bebiendo y algunas más haciéndolo a solas. ME fijé en ambas puertas, ahora estaban custodiadas por dos de mis gorilas. No los había visto nunca pero era obvio porque no paraban de mirarme y no precisamente con cara de buenos amigos. Parecía a punto de saltar y sacarme de ahí a empujones. Con sus mandíbulas apretadas, su ceño fruncido y su cuerpo a alerta. Ni que este fuese un lugar peligroso.

Parecía un sitio muy normal, el típico Pub irlandés que hay en todas las ciudades del mundo. No es que hubiese visitado muchos pero en mi país los había y en las películas salían siempre los mismos.

-Anno…- Me preguntó o eso supuse con timidez un señor que vestía igual con el uniforme del local. –Anata wa… Anata…- Parecía nervioso. Carraspeó –Ryu sama no coibito… desu ka- Okay, no entendí nada pero obviamente me había identificado como algo de Luka porque lo que sí había entendido perfectamente era su apellido, Ryu y aquí solían poner el Sama según sabía a alguien importante o de poder.

-Hai- Respondí bajando la cabeza. ¿Por qué estaban enterados de quién era yo? O igual habían sido los dos gorilas los que me había delatado.

-Oh- Ahora sí estaba nervioso. –Nani o nomimasuka- Sonreí, ni idea de qué preguntaba. –Nomi…- Me hizo un gesto con su mano indicando como si tuviese una bebida en la mano.

-¡Oh!- Lo capté, quería saber qué quería beber. Qué bien que no me había echado del lugar. –Biru… Kudasai- Cerveza por favor, de las pocas palabras que había aprendido.

-Hai- El tipo de fue a la velocidad del rayo y volvió enseguida con una jarra de por lo menos un litro de cerveza.

-Arigatou.- Repetí –Ehh… Ikkura desu ka- Creo que eso significaba que cuánto costaba.

-iee, iee- Respondió agitando las manos. Se dio la vuelta y desapareció tan pronto como había aparecido la primera vez. ME encogí de hombros y le di un trago a la cerveza que pasó fría y agradable por mi garganta.

Al parecer por ser pareja de Luka iba a beber gratis. O en cuyo caso me iban a envenenar no estaba muy seguro aunque supongo que si hubiesen visto un atisbo de peligro ya me hubiesen parado.

Nadie se acercaba a mí y eso me ponía bastante nervioso dado que sentía las miradas de muchas personas puestas en mi persona.

Seguí bebiendo sin cesar. En cuanto mi jarra se acabó, tenía otra nueva y fresquita en la mesa, acompañada por una reverencia y otra persona que desaparecía o bien huía de mí como un rayo.

Después de mi segunda cerveza empecé a sentirme mareado. ME levanté del asiento y salí sin despedirme ni pretender pagar lo que había tomado, ya me había quedado claro que era gratis.

Al salir, Hirosi estaba en la puerta con cara de pocos amigos.

-No deberías estar haciendo esto- Me reprendió. Me encogí de hombros.

-A ti que te importa.- Respondí con mala educación.

-Al señor Ryu no le va a gustar nada.

-Pues que venga a pararme en persona. Ano Baka- Me reí, parecía que si iba borracho hablaba mejor el japonés. Ni si quiera sabía que sabía insultar en japonés. Tenía que salir más a menudo. Además, ya ni tenía vergüenza. Sólo quería bailar y desahogarme.

Continué por la calle hasta toparme con alguien vestido de oso azul que promocionaba algún tipo de local y discoteca.

El oso al verme subió rápido las escaleras y llamó a su gerente o quien fuese. De nuevo todos me miraban, genial ya sabían quién era. ME armé de valor y fui como un chulo directo sin hacer cola. Como esperé me abrieron enseguida dejando que me colase y conmigo las tres personas que me seguían y Hirosi, que ahora nos e separaba de mi lado.

Entramos en un ascensor y cerraron las puertas sin permitir que nadie más entrase.

-Déjame bailar sin molestarme, ¿vale?- Le dije prepotentemente. Él apretó el puente de su nariz cansado obviamente de mí.

Cuando llegamos al último piso las puertas se abrieron y se escuchó la música. Entré dando saltos como un loco. Sólo quería divertirme.

El lugar era obscuro, pero estaba lleno de neones que lo iluminaban.

Fui directo a la pista pasando por un par de salas en las que se aglomeraban algunas niñas haciendo manualidades. Qué discoteca más rara. Tenían las mesas llenas de cuentas, hilos, pulseras y golosinas. En parte quise ir con ellas. Pero quería bailar.

La pista central estaba llena de gente, japoneses en su gran mayoría. Había unas especies de robots que tiraban pulseras y collares luminosos.

-¡Yo quiero!- Chillé acercándome a agarrar todo lo que pude.

-Ryu sama- Alguien vino hasta mí llamándome por el apellido de Luka. –Dozo- Me guió hacia algún lugar. Lo seguí extrañado cubierto ahora por todos esos luminosos.

Abrió una cadena y me dejó entrar a un reservado con vistas directas a la torre de Tokyo.

-Wooo- Exclamé yendo directo al gran ventanal.

El resto de gorilas se situaron alrededor vigilando. Solo Hiroshi entró y se sentó.

-Si vas a hacer el idiota por lo menos permanece aquí. Todo es tuyo y podrás ordenar lo que quieras.

-Moet por favor.- Sonreí y me tiré sobre el sofá, estaba muy borracho ya. El camarero vino y Hiroshi pidió por mí.

Enseguida tenía mi botella de moet con pequeñas bengalas que soltaban chispas. Sonreí y me serví una copa.

Seguí bebiendo y comencé a bailar moviendo mi cuerpo y acariciándolo con mis manos. Estaba muy borracho.

Me subí encima de la mesa, seguro no se atrevían a bajarme. ¿Qué diablos me pasaba? ¿Desde cuándo era tan mal educado?

Moví mis caderas lo más sensualmente que pude. Haciendo hincapié en la bajada y enseñando mi trasero en pompa. ME llevé la mirada de algunas personas, no sabía muy bien si porque le gustaba, sabían quién era o les parecía repulsivo la verdad.

Acabé por saltar de la mesa y salí a la pista.

-¡Cristian!- chilló Hiroshi saliendo detrás de mí.

Entré en pleno meollo y fui directo a bailar con otros seres humanos, eso de estar solo todo el rato era bastante aburrido.

Enseguida me vi rodeado por tres hombres que bailaban conmigo y me ofrecían alcohol. Lo acepté con gusto, a estas alturas no rechazaba nada.

Cerré los ojos sintiendo que me iba a desmayar, la música retumbaba en mis oídos y la sonrisa no se borraba de mi cara Estaba a gusto, relajado y misteriosamente con cero preocupaciones. Por mí podría caer ahora, dormir ahí, ser pisado por la gente y nada me importaría. Jamás me había sentido así.

-Ahhhh- Los gritos sincronizados me hicieron abrir los ojos ligeramente.

Mis gorilas personales estaban quitándome a golpes a esos chicos con los que bailaba.

-Noo- Conseguí pronunciar despertando ligeramente de mi letargo. O mi cerebro iba muy lento o todo estaba pasando demasiado rápido.

No sé cuánto tiempo pasó pero para cuando conseguí saber qué era de mí, ya estaba siendo arrastrado rodeado por Hiroshi y esos tres fuera del lugar bajo la atenta mirada de la gente. Obviamente, los organizadores no hicieron nada.

Me subieron a  un coche negro que esperaba en la puerta en cuanto salimos. Me crucé de brazos con un mohín que no importó a nadie.

-¿Por qué…Hiciste eso?- Sí, estaba borracho y me costaba hablar.

-Te has pasado, nadie puede tocarte.

-Me tocarán si yo quiero que lo hagan- Respondí. Mis ojos se llenaron de lágrimas por la impotencia. Todo era culpa de ese gilipollas, baka, idiot lo que fuese, que tenía como novio.

El coche aparcó y salí tambaleándome hacia la casa. No quería la ayuda de nadie y aunque sabía qu eme seguían no esperé a nadie. Subí en el ascensor solo, crucé el pasillo con las habituales chicas que me saludaron educadamente, subí de nuevo el otro ascensor que llevaba a la casa. Entré, cerré y me metí en mi cuarto sin escuchar las reprimendas de nadie.

Me tiré  la cama y sentí instantáneamente el sueño invadirme…

 


 

Siento la tardanza pero aquí estoy de nuevo.

Este capítulo me gustó mucho escribirlo y espero que pongan atención a los detalles porque absolutamente todo lo que se relata es real. Es el barrio donde vivía en Tokyo. Aunque la casa y el edificio es la de mi jefe (Yo no podía permitirme vivir en uno de los edificio más caros de tokyo) pero vivía al lado 😀

Los locales, la calle, al gente las conversaciones, la discoteca luminosa con gente haciendo manualidades. Todo es real. así que si les gusta japón podrían disfrutar de sus escenarios 😀

No me tardaré tanto para la próxima.

 

Una brazo,

 

Los amo.

 

LOVE LOVE

 

YUMIYU.

 

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