CAPÍTULO 71. ESPECIAL BRIAN. ¿PERDÓN?

 

Brian real

Estaba enfadado, de manera absurda y posiblemente sin razón pero no podía evitarlo. Al ver cómo Alan salía por esa puerta mientras yo rechinaba mis dientes destensé mi mandíbula y golpeé al aire repetidas veces para sacar mi rabia.

Llevábamos días así, como el perro y el gato envueltos en pequeñas y absurdas situaciones y discusiones que no llevaban a ninguna parte. Suspiré.

Sabía que el máximo culpable de esto era yo. Pero él era cabezota y me hubiese bastado con que tomase en cuenta mi advertencia.

Era obvio que algo raro pasaba con ese profesor. Joder, me recordaba demasiado a mí cuando lo conocí y eso me ponía histérico. Entendía que Alan debía quedar con él y verlo y pasar tiempo. No sólo le daría clase durante todo el año sino que además se presentaban a un importante concurso. Si lo ganaban eso haría un bien enorme en el expediente de Alan. Además de poder conseguir trabajo desde ya en cualquier compañía de publicidad, aunque fuese de becario.

-Mierda- Exclamé en voz alta. Por lo menos ya no daba puñetazos al aire. Dios, ¿Desde cuándo me había vuelto así? Maldito niño que cambió mi seriedad.

Me sentía nervioso e incompleto sin él. Por fin había acabado mi examen y entregado mi tesis, sabía que sin ningún problema conseguiría mi maestría y podría empezar a dar clases en la universidad si lo deseaba pero… El hecho de haber estado tan ocupado y él tan ausente nos había separado bastante y ahora que por fin había terminado él se iba a pasar toda la tarde y la noche a nada más y nada menos que la casa de Julio.

-Malditos celos, maldito destino, maldito universo. – Exasperé.

Fui hasta el frigorífico y agarré una cerveza, por fin podía relajarme y pensaba hacerlo. Era fin de semana y no tendría clases hasta el martes. Puente largo para mí. Y si Alan acababa mañana con su maldito trabajo, podríamos pasar el fin de semana en algún sitio para relajarnos. Eso estaría bien, tal vez podríamos irnos a un hotel en las montañas o incluso acercarnos a la costa. Si salíamos mañana temprano Alan podía dormir en el coche y yo conducir. Llegaríamos a la hora de la comida.

Me levanté del sofá y alcancé el ordenador que había dejado sobre la mesa del comedor. Volví a mi posición original y lo abrí buscando algún hotel con sauna en frente de la playa que me agradase. Nunca compraba caprichos ni hacía viajes caros, así que de vez en cuando no hacía daño.

Fue algo rápido, tal vez demasiado. Miré qué lugar era el más cercano en horas desde nuestra ubicación, introduje la búsqueda de hoteles en trivago, seleccioné por cinco estrellas, solo para adultos y me quedé con el mejor precio. Perder el tiempo en estas cosas no merecía la pena.

-Moon Palace.-Dije en voz alta.

Agarré mi teléfono móvil y le escribí un mensaje.

˂Perdona por estar tan tenso, pero mañana por fin podemos estar solos y disfrutar. Te propongo un plan sorpresa. Aunque deberás dormir en el coche si hoy te desvelas. Sólo di que sí˃ Lo envié y esperé a que apareciesen los dos ticks azules que indicaban que lo había leído.

Mientras tanto, empecé a rellenar los datos para reservar el hotel, sabía qué diría que sí y si por casualidad decía que no igualmente me lo llevaría aunque tuviese que secuestrarlo. Mi teléfono sonó y leí su respuesta.

˂No me importa dormir en el coche. También te amo y te echo de menos˃ Sonreí y mi corazón dio un pequeño vuelco. Seguramente él también se estaba mortificando por la situación.

Terminé de realizar la reserva y dejé el ordenador sobre la mesa. Me estiré y agarré de nuevo mi cerveza. Encendí la tele y le di un sorbo al amargo líquido. Dios… Qué bien sentaba una cerveza fresquita.

Iba a ser un buen fin de semana. Lo necesitábamos. Sobre todo yo, bueno igual Alan también. ¿Desde cuándo no nos relajábamos o hacíamos el amor?  Creo que la última vez había sido poco después de navidad.

Pasé la tarde sin hacer nada, tal como había planeado. Cuando al noche llegó mi cuello dolía de la posición del sofá. Ya no sabía cómo estar a gusto y lo que iba a ser una cerveza se había convertido en casi un six entero.

Me desperecé estirando mis músculos hasta hacerlos crujir y me levanté para cenar algo.

No había tenido noticias de Alan en todo el día y después de por fin haber calmado las aguas no quería reactivarlas mandando algún mensaje desconsiderado.

Mejor lo esperaba y lo llamaba cuando me fuese a dormir para avisarle y ver cómo estaba.

ME hice unos filetes con ensalada para cenar y abrí otra cerveza. Estaba a dos para terminar de emborracharme.

El teléfono sonó haciendo vibrar mi bolsillo, lo agarré con una mano mientras con la otra sujetaba el tenedor con el que me disponía a empezar mi cena.

-Diga.- Respondí sin mirar quién era.

-Hola hermano.- ¿Qué quería Ron a estas horas? Nunca acostumbraba a llamarme al no ser que necesitase un favor o algo así.

-Qué quieres.- Intenté no sonar desagradable, solo que prefería ir al grano.

-Joder, ni si quiera un ¡Hola hermanito! Me alegro de hablar contigo. ¿Cómo estás? ¿Qué tal tus exámenes?- Suspiré.

-ola Ron, ¿Qué tal tus exámenes?- LE escuché hacer una mueca con la lengua.

-Está bien me conformaré con eso. Los exámenes bien, creo que no tendré problema en pasar aunque tampoco estudié mucho pero eso me da igual. Mientras pase todo está bien. ¿Tu tesis?

-Acabada y perfecta, o eso creo.

-Si… Mi imagino que perfecta, el señor perfecto nunca falla.- Sentí cierto resentimiento en sus palabras.

-¿Para qué me llamabas Ron? ¿Todo está bien?- Quise cambiar de tema.

-Sí, sólo quiero tu apoyo con un asunto de la empresa. Papá está de cabezón y no va a pedirte ayuda pero yo no voy a poder con todo. ¿Podrías ayudarme?

-Necesito más información.- Inquirí.

-Ajá, claro. Pues a ver, No sé si sabes o estás al tanto de que con la empresa matriz abriremos una empresa de inversión con fideicomiso.

-Sí.- Contesté seco.

-El inversor nuevo que va a entrar maneja por cuestiones personales sus temas económicos a nombre de su nueva mujer.- Entre cerré las cejas, eso era raro.

-¿Por qué?

-También nos sonó raro, pero nos contó que su ex esposa se llevó todo su dinero con el divorcio y de esta forma no declara él directamente como patrimonio y puede seguir invirtiendo e incluso ganar dinero que no tenga que dar bajo el acuerdo legal de bienes a su ex.

-Enterado, lógico.

-En fin, el caso es que su nueva mujer o novia o lo que sea está en busca de los papeles para poder abrir una cuenta bancaria y transferir el dinero.

-¿Y en qué me necesitáis? Yo no puedo ayudar en eso.

-Lo sé, es más bien una reestructuración de papeleo lo que necesitamos. Papá no quiere invertir bajo el nombre de la empresa y que esta persona invierta de esa forma así que quiere abrir ora empresa que lleve acciones de la anterior para que pueda invertir.

-Y necesita hacerlo ya.

-Eso es.

-Pues es fin de semana, no va a poder hacer aperturas de cuentas, ni fiscales ni conseguirá el RFC correspondiente.

-Por eso quiero tu ayuda. Ayúdame a juntar todo lo necesario y hacer las cartas de poder y la estructura fiscal para solo abrirla el lunes y acelerarlo con los contactos y ya está. Así puede el inversor el lunes solucionar los problemas y el martes ingresar el dinero.- Suspiré, este fin de semana quería descansar.

-Okay, te ayudaré pero el domingo. No creo que tardemos mucho entre los dos, sólo te pido que el día de mañana no me molestes. ¿Vale?

-¿Tienes planes?

-Alan termina esta noche su trabajo y ya acabó sus exámenes así que reservé hotel en la costa.

-Wooo, tú sí que te lo montas bien. ¿Qué hotel es?

-Moon Palace.

-Luego me dices qué tal a ver si llevo a Anna allí.

-Claro. Salúdala de mi parte ¿vale?

-Sí hermano, y gracias por la ayuda. Nos vemos el domingo.

-Saluda a mamá y papá de mi parte.

-Descuida.- Después la llamada se cortó y me quedé mirando mi plato de comida. No conseguiría hacer todo en un solo día y ya me había comprometido  ayudar.

Lo mejor era aprovechar que hoy Alan no vendría hasta tarde o igual de madrugada. Además, haciendo papeleos también me distraería de no tenerlo a mi lado.

Cené rápidamente y lavé los platos, no quería que se quedasen acumulados y sucios todo el fin de semana. Cogí mi portátil de al lado del sofá y me fui hasta la mesa del comedor para ponerme a trabajar. Por lo menos podría estar cosa de tres o cuatro horas, después llamaría a Alan y me iría a dormir para poder conducir correctamente el día de mañana.

 

———

 

Estuve tan concentrado que no me di mi cuenta. De no ser porque mis ojos empezaron a escocer ligeramente podría seguir pegado al ordenador.

Me froté los ojos con mis dedos para calmarme y bostecé desperezándome en la silla. Miré el reloj de la pared. Las dos de la mañana, ya se me había hecho bastante tarde. Sólo me quedaban cinco horas para dormir.

Agarré mi teléfono móvil y marqué a Alan. Después de seis tonos, saltó el buzón de voz.

˂Te estoy llamando. ¿Cómo vas? ¿Todo bien?˃ Le escribí un whatsapp y le di a enviar.

Al no recibir respuesta ni los dos ticks de color azul volví a llamar.

-¿Hola?- Contestaron, pero esa no era la voz de Alan.

-¿Alan?- Ya sabía que no era él pero la pregunta salió sola.

-Eres Brian ¿Cierto?

-¿Dónde está Alan?- Quise saber.

-Soy Julio, el profesor de Alan.- Rodé mis ojos. De eso ya me había dado cuenta.

-¿Y Alan?- Volví a  preguntar. ¿Por qué demonios contestaba él el teléfono? Qué invasión a la privacidad.

-Si disculpa, ya hemos acabado, quedaban solo unos retoques y mientras yo los terminaba Alan y Rocío se durmieron así que les dejé quedarse en mi cuarto de invitados.- ¿Alan estaba durmiendo allí? ¿Por qué no me había llamado?

-¿Me puedes mandar la dirección? Iré a por él sin problemas.- Intenté sonar amable.

-Oh no, no es necesario. No te preocupes que descanse. No es necesario despertarlo.- Brian cálmate, no hagas ninguna tontería.

-Disculpe pero no lo veo conveniente. Su alumno durmiendo en su casa. Insisto en que me mande su dirección.

-¡Vaya! No pensé que eso a ti te iba a sorprender, al fin y al cabo eras su profesor ¿Cierto?- Mordí mi labio. Inconscientemente ya estaba caminando fuera de la casa hasta mi coche, no dejaría a Alan allí aunque tuviese que buscar por toda la ciudad.

-No sé cómo sabe de eso, pero creo que no es de tu incumbencia. Ahora dame la maldita dirección o tendré que llamar a dirección y contarles para conseguirla.

-No hace falta amenazar, no creo que esté haciendo nada malo. Solo he dejado que dos alumnos míos duerman en mi cuarto de invitados para asegurarme de que no salen a estas altas horas de la noche solos por la calle.

-La dirección.- Le escuché suspirar.

-No sé por qué me odias tanto Brian, noto cómo Alan siempre está incómodo y evita hablar de ti para no crear polémica. En fin… No quise hacer nada malo. Estoy en la avenida Luna, la casa treinta.

-Voy para allá.- Después colgué y me metí en mi coche acelerando tan rápido como estuve fuera de la cochera.

Manejé como un loco hacia su casa. Me recordaba a aquel día que me había enfadado con él y había ido a recogerle a una discoteca donde unos tipos lo habían drogado. ¡Dios! No sé si estaba furioso con él o conmigo mismo. ¿Qué diantres se creía ese tipo? Alan debería haberme llamado para que le recogiese, no haber aceptado su invitación a dormir en casa de otra persona. ¡Joder! Quería abrazarlo pero también mandarlo a la mierda. Estaba furioso.

En cuanto llegué aparqué en plena puerta y bajé del coche. Llamé al timbre y respiré hondo para no meterle una hostia al tipo en cuanto abriese la puerta. Era civilizado, no debía olvidarlo.

-Hola, adelante.- Contestó el portero automático. Después con un sonido chirriante la puerta se desbloqueó y pude entrar empujándola. Julio me abrió la otra puerta y entré a su lado.

-Buenas noches.

-Podrías haber llamado por teléfono. No vayas a despertarlos.

-He venido a despertarlos de hecho, me llevaré a Alan y dejaré a Rocío en su casa. No tengo inconveniente y dormirá más a gusto en su propia cama.- Se encogió de hombros.

-Está bien, pero antes me gustaría hablar contigo.- Alcé mis cejas.

-No creo que tengamos anda de qué hablar

-¡Oh! Yo creo que sí, vamos Brian ambos somos adultos. No te comportes así.- Me fastidiaba que me dijese eso. Mordí mi lengua para evitar decir algo.

-Está bien…- Él me indicó con su mano que entrase y eso hice. Pasé al salón y tomé asiento en el sofá. Aún estaban sobre la mesa del comedor todos los ordenadores abiertos. Seguramente ahí habían estado trabajando.

-Quería pedirte disculpas.

-¿Perdón?- Julio suspiró.

-No soy idiota ¿Sabes? Noto la tensión. Además no creo que tú seas idiota tampoco solo creo que estás muy opacado por los celos.

-¿A qué te refieres?

-Es obvio que notas que soy gay. Los gays tenemos un radar o como quieras llamarlo para esas cosas.

-Menos Alan.- Solté. Era obvio que era Gay. Se lo había estado repitiendo todo el rato y el enciscado en que no. Julio rió.

-Si… Creo que es cierto pero él no se equivocaba en algo.

-¿En qué?

-No voy detrás de él.- Bufé.

-Apareces donde estamos de fiesta, me mandas miradas amenazadoras, me observas haciéndome saber que vas a por él cuando estoy cerca, le invitas a dormir a tu casa… En fin, como has dicho antes no soy idiota.

-¿Qué tala sí? Me acerco a él a preguntarle sobre ti, te miro de lejos sin poder acercarme, me gusta tenerlo alrededor y preguntarle sobre ti, quería que hoy vinieses aquí…- Un momento. Carraspeé. ¿Julio estaba diciendo que iba detrás de mí? ¿No de Alan?

-¿Disculpa?- Julio volvió a suspirar.

-Cuando tú estudiabas historia, yo estudiaba mi maestría en marketing.

-¿Ya me conocías?- Me alarmé.

-¿Ves cómo eras tú quien no se daba cuenta de anda?

-Estudiamos en la misma universidad. Aunque tú tenías una novia para entonces. Cuando te vi aquí recogiendo a Alan y descubrí que era tu pareja no podía creérmelo.- Me levanté de la silla, no podía creérmelo. ¿Me espiaba desde hace años y no me había dado cuenta o qué?

-Tranquilo, no te alarmes. No es que haya venido aquí a robarte o acosarte o algo así.

-Pues según tus palabras parece que era eso lo que hacías.- Su cara se tornó con una mueca de disgusto. No me sentí culpable, sólo había dicho la verdad.

-Era como un juego. Tenía otros dos amigos en la facultad y catalogábamos a los diez más sexys del campus. Solamente eras uno de esos diez.

-¿Estás enamorado de mí?- Pregunté. Se encogió de hombros.

-Sólo quería saber algo más sobre ti. Nos habíamos preguntado por qué el hijo de un gran magnate de la economía y heredero de un imperio lo había dejado todo para hacer historia.

-Porque era mi sueño.- No es que hubiese mucho misterio en eso.

-Imagino y esa determinación me gustó de ti. Te perdí el rastro y de repente apareciste como cosa del destino.- Suspiré y caí derrotado de nuevo a la silla.

-Mira, siento mucho lo que pensaste de mí o si te ilusionaste o si soy tu crush como lo llaman ahora en el instituto. Pero realmente amo a Alan y él me ama y eso no va a cambiar. No me gustaría que le metieses ideas raras en la cabeza.

-Sólo déjame que…- Su cuerpo se acercó al mío y me bloqueé. Acarició mi mejilla y sus labios se entreabrieron para recibir a los míos.

-¡Qué coño!- La voz de Alan provocó que Julio se echase para atrás. Se sentó con una sonrisa en la cara como si nada hubiese pasado.

-¿Ya despertaste Alan? Tu novio vino a por ti.- Dijo tan tranquilo. Yo aún estaba noqueado.

Miré hacia Alan que cerraba sus puños con fuerza. Su mandíbula tensa y sus ojos cristalinos.

-¿Bri? ¿Qué demonios pasaba ahí? ¿Qué…? Ni si quiera era capaz de preguntar.

Volví en mis cabales y me levanté de la mesa.

-No pasaba nada.. Me acerqué hasta sus cosas y las recogí metiéndolas en su mochila.

-¿Ibas a…?- Él seguía bloqueado, sin saber si pegarme a mí, a su profesor o salir corriendo de allí.

Aproveché su confusión para agarrarle del brazo y tirar de él fuera de la casa.

-No vuelvas a entrometerte entre nosotros.- Le amenacé. Después salí metiendo a Alan en el coche y entrando yo en la parte del conductor.

A escasos cien metros de la casa Alan posó su mano en mi brazo indicándome que parase. Obedecí, retirando el coche a un lado.

-Por favor antes de que me dé un infarto, ¿Qué diantres pasó ahí? ¿Ibas a besarlo?- Suspiré.

-Resultó que estaba equivocado.

-Explícate.

-Él me conocía. Me confesó que me conocía de la facultad, que estaba enamorado o algo así de mí y que cuando se enteró que era tu novio quiso descubrir más. Obviamente no iba a besarle, sólo me quedé un poco shockeado.- Alan respiró hondo.

-¿Ese hijo de puta me estaba usando para acercarte a ti?

-Te dije que veía algo raro en él.- Igual atacando por esa parte se olvidaba del hecho principal.

-Brian coño, Ha estado a punto de besarte. No me vengas ahora con que viste algo raro porque tu raro era que me quería a mí y obviamente estabas muy equivocado.- No había colado.

-¿Podemos olvidar todo este incidente?

-¿Cómo voy a mirarle a la cara después de saber que quiere acostarse con mi novio?- Dijo sarcástico. Suspiré.

-Ven aquí.- Abrí mis brazos.

-Estoy enfadado contigo.

-Ven.- Volvía repetir mirándolo con amor.

-Te odio.- Dijo llegando a mis brazos y dejándose abrazar. Besé su cabello y aspiré su aroma.

-Perdóname amor. Siento haber sido grosero y que haya pasado esta situación. De verdad creo que ninguno de los dos se la esperaba. Sólo te quiero a ti y lo dejé bien claro ¿Entendido?- Asintió entre mis brazos aún.

-¿Podemos irnos ya de vacaciones? Te necesito.

-Lo que desees. Conduciré toda la noche si es necesario.- Se separó de mí y me miró.

-Te amo aunque pienso cobrarte este mal rato.- Chasqueé la lengua. –Por ahora.- Prosiguió. –Vamos a casa hacemos las maletas y dormimos un rato abrazados. ¿Conforme?

-conforme.- Arranqué el coche y me dirigí hacia la casa ya más calmado, deseaba un finde así desde hacía tiempo y nada me lo iba a estropear.

 


ESTA VEZ NO ME TARDÉ tanto en actualizar xD

Lo hubiese hecho antes pero mi ordenador decidió morir con toda mi información y al final un informático me la pasó a mi ordenador viejo. Aunque éste va fatal y casi no escriben las letras (Por eso es que me compré uno nuevo) En fin… Creo que cuando nací alguien me echó una maldición para que la tecnología me odiase. 

¿Opiniones? Inscribí la historia a un par de concursos, a ver cómo me va…

 

LOVE LOVE.

 

YUMIYU.

Anuncios

4 thoughts on “CAPÍTULO 71. ESPECIAL BRIAN. ¿PERDÓN?

  1. No se porqué, pero sospeché eso, cuando escribiste lo de la discoteca. Julio idiota, pero me alegra que haya resultado así, los chicos ya no tendran problema por el idiota profesor.

    Me encantó el capitulo y espero con ansias el proximo.

    Me gusta

  2. Yo creo que no sera lo ultimo de Julio, en fin espero que encuentre un novio para que así deje definitivamente de molestar a Bri y Alan
    No falta decir que me gusto mucho el capitulo, y siempre espero pacientemente las nuevas actualizaciones

    Me gusta

¿Quieres hacerme feliz? COMENTA PLEASE

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s