EL CD

 

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Me desperté de los nervios con otra pesadilla. El pecho me dolía. Llené mis pulmones de aire groseramente, haciendo un ruido desagradable, como si me hubiese entrado asma.

-Todo está bien, todo está bien.- Me repetí a mí mismo en voz alta. Retiré el cabello de mi frente y contraje mi sien, masajeándola con las manos.

-mmmm- Un pequeño gruñido me sacó de mi ensoñación. Levanté las sábanas que me cubrían encontrándome con Alice echa un ovillito. Al notar la liberación de las mantas, abrió sus ojos de mala gana y se quedó observándome.

-¿Cuándo entraste aquí pequeña diabla?- Le pregunté colocándola bien en la cama para que su cabeza coincidiese con la almohada.

-Me has despertado.- Seguía enfadada.

-Si estuvieses en tu habitación no te habría despertado.- Volvió a analizarme, nunca llegaría a saber si era dulce o una máquina asesina. Supongo la estaban entrenando para crecer sin sentimientos pero al fin y al cabo era una niña pequeña. Por lo menos conmigo parecía que se le iba la faceta de malvada.

-¿Estás bien?.- ME cambió de tema girando su cabeza como un cachorro perdido. Me tomó por sorpresa.

-¿Por qué preguntas? Claro que estoy bien.- Negó con la cabeza.

-Yo vine aquí porque no quería estar sola.- Se encogió de hombros. –Tú llorabas y te abracé.- Me dio ternura y no pude evitar sonreír.

-Oooh, eres una niña linda al fin y al cabo.- La abracé y pensé se iba a enrabietar, pero al contrario me abrazó y se acurrucó conmigo. –Sigamos durmiendo. Aún es de noche.- Nos arropé y noté cómo enseguida se relajaba para dormir.

Suspiré, no podía dejarla ahí cuando todo esto acabase, tenía que venirse conmigo. No podía dejarla sola y no podía que dejar que se involucrase e todo esto.

Intenté cerrar los ojos, al hacerlo la imagen de John cayendo por mi culpa me vino a la mente. Apreté mi puño. Jamás hubiese creído que era capaz de algo así.

Por lo menos me habían asegurado que estaba bien. Ya había pasado una semana desde entonces y aún no conseguía dormir. No lo haría bien hasta que todo acabara y pudiésemos estar todos juntos sanos y a salvo.

Volví a suspirar. Me dolía la cabeza y el cuerpo del estrés y la situación. Suerte sería si no acababa en un hospital con un infarto.

Al menos no estaba solo. Fernando, Lucas, ali, eli… Todos estaban conmigo.

Últimamente había tenido más recuerdos, creo que toda la situación y a lo que me había expuesto había activado ciertos recuerdos de mi infancia.

Recordaba perfectamente una sala. Llena de gente con una chimenea en un lado y sin ninguna ventana. Todos los de la sala eran hombres y fumaban, bebían y charlaban entre ellos.

La decoración era rústica, con robustos muebles de madera y colores ocres y burdeos.

Le conté a Lucas, piensa podría ser el club social donde mi padre biológico y otros hombres de negocios quedan. Había convencido a mi padre de que ya era hora de llevarme ahí. Al fin y al cabo ya confiaba en mí como es debido.

Recuerdo cómo Drek me repetía una y otra vez. “Aquí estará escondido para ti”. Señalaba un pequeño ladrillo de la chimenea. “Aquí estará, no lo olvides” “Debes llevarlo a la policía” “Debes salvarte”

Dios… Miré el reloj de la mesilla de noche intentando no despertar al engendro con mis movimientos. Las cinco de la mañana. Seguramente ya no dormiría.

Mordí mi labio, si esto no salía bien ya no me quedaba nada más. Por lo menos esta vez no estaba solo y había un miembro de la ley junto a mí, lo cual me tranquilizaba bastante.

¿Cómo estaría Darien? Nadie salvo John sabía del plan y si había surgido tal como lo planeó Lucas, ya debían haberlo enterrado… Seguro mi familia me odiaba. Darien jamás me perdonaría ese odio, puede que incluso después de saber que todo estaba planeado y que su padre esteba bien. Con el simple sufrimiento le quedaría algún rencor hacia mí. Y Ray… Bueno él seguramente me mataría con sus propias manos cuando me volviese a ver. También habrá quemado ya mi habitación…

Seguí dando vueltas el resto de la noche sin poder dormir. Estaba tan nervioso que hasta tenía ganas de vomitar.

Los rayos del sol empezaron a invadir mi habitación y llegaron hasta la cama. Ali seguía durmiendo plácidamente, incluso cuando se dio la vuelta y un rayo golpeó justo en su cara. Tan solo arrugó la nariz incómoda y se dio la vuelta dándole automáticamente la espalda a la luz.

Sonreí para mí con algo de tristeza, aún tenía que discutir con Lucas qué iba a pasar con ella.

Un golpeteo en la puerta me hizo centrarme. Era raro no tener sueño después de no haber dormido.

-Adelante.- Dije educadamente.

Nany entró cohibidamente y sonrió. Me había acostumbrado a llamarla Nany dado que Ali la llamaba así aunque cada vez que lo hacía o lo pronunciaba en mi cabeza me daba risa de mí mismo. De todas formas jamás recordaba su nombre.

-Me extrañó no encontrarla en su habitación.- Dijo refiriéndose a Ali mientras se acercaba a ella para despertarla.

-Al parecer se coló en mi cama en la madrugada.- No quise despertarla.

-Gracias.- Dijo como si hubiese hecho un gran gesto. Negué con la cabeza.

-Soy su hermano mayor, ¿No?- Se suponía era obvio que iba a protegerla.

-No sé cómo se tomará su pérdida.- Dijo convencida. Arqué mis cejas y ella sonrió. –No soy de las malas. Sólo estoy aquí para que esta pequeña sufra lo menos posible. ME entero de muchas cosas y es obvio que usted va a dejarnos muy pronto.- Asentí inconscientemente. –Yo me alegro de que sea así, este nunca fue su lugar. Sólo me da pena por ella.

-La llevaré conmigo.- Dije totalmente convencido.

-Si hace eso, nunca tendrá libertad. Su padre no se quedará sin toda su descendencia.- Mi idea es que todos acabasen muertos la verdad. Suspiré.

-Pase lo que pase no deje que se convierta en un monstruo sin sentimientos. Por favor.- Me levanté de la cama dándole espacio para que pudiese despertarla. Nany supo exactamente a qué me refería.

Me encerré en el baño y me deshice de mi ropa para ducharme. Pasé en frente del espejo sin mirarme como acostumbraba a hacer desde hace tiempo, mi imagen cada vez estaba más demacrado y a más tiempo pasaba ahí, menos sabía quién era. Así que era mejor no mirar mi reflejo seguidamente.

ME duché y salí en toalla asegurándome de que Ali se había marchado ya con su niñera. Me vestí y volví a tirarme en la cama. Volvieron a llamar a la puerta interrumpiéndome, aunque en realidad no estaba haciendo nada.

Esta vez no esperaron a que contestase, Fernando entró en la habitación seguido de mi padre. ME erguí enseguida. ¿Estaría todo bien? ¿Nos habían descubierto?

-Buenos días.- Dijo Fernando moviendo sus ojos haciéndome indicar que alguien iba detrás de él, aunque eso era obvio.

-Buenos días Fernando. Buenos días padre.- No quería llamarlo así…

-Buenos días, tu amigo ha venido a verte y quiero invitarlos a los dos al club tal y como me sugirió Lucas el día de ayer. Creo que ya es hora de que os juntéis con otros hombres. Mirna está encantada de que su hijo por fin se involucre.- Dijo refiriéndose a Fernando. Erala primera vez que escuchaba el nombre su madre.

-Ya estoy listo.- Quise preguntar si Lucas iba a venir pero se supone debía darme igual eso.

-No es ropa para un club.- Determinó mi padre con rapidez. Me miré y los miré a ellos. Mi padre iba completo de traje y Fernando con vaqueros pero con zapatos y chaqueta elegante.

-Estoy listo en cinco minutos.- Me levanté y me dirigí al vestidor para elegir otra ropa.

Me puse más o menos como Fernando, pero optando por un zapato más claro y una chaqueta elegante de color beige que me hacía verme por lo menos diez años mayo de lo que era. Arreglé mi pelo rápidamente y bajé para reunirme con ellos. Algo que había podido descubrir de toda esta experiencia, era que este estilo de ropa me sentaba muy bien. Debía comprarme cuando regresase a mi verdadera casa.

Fernando y yo subimos a un coche y mi padre se dirigió a otro. A él le gusta estar rodeado de secuaces. Sentí alivio al ver que el conductor era Lucas. Que él viniese era muy buena señal. Quería que ambos me ayudasen a encontrar el CD de mis sueños, si había tanto hincapié por parte de Derek es que era de suma importancia.

Miré a Fernando disimuladamente, ¿Sería conveniente hablar en el coche? ¿Y si había micrófonos? Lucas se puso en marcha siguiente el coche en el que iba mi padre y Fer se encogió de hombros.

-Buenos días Lucas.- Dijo educadamente rompiendo el silencio que se había formado desde que estábamos ahí.

-Buenos días chicos.- Esperé a que dijese nada más, volví a mirar a Fernando, él igual estaba esperando algo más. Lucas no dijo palabra, obviamente había cámaras o micrófonos en el coche. O sospechaba al respecto.

-ey, ¿Crees esté Elisa ahí?- Pregunté para poder hablar de algo.

-“Men”, es un club de hombres. No creo que lleven a una mujer.- Mordí mi labio, qué idiota.

-Cierto- Me encogí de hombros. –Sólo me acordé porque hace rato que no la veo.- Eso era cierto, desde que supo del plan se alejó de mí. No quería saber nada al respecto y la verdad, Lucas, Fernando y yo temíamos que lo echase todo por la borda con tal de salvar a su familia. Aunque era entendible, si los amaba… Yo haría lo mismo, de hecho lo estaba haciendo. Había muchos chicos de mi edad que se iban a quedar sin su vida y sus padres por todo esto. Pero, era lo correcto.

-Te gusta Elisa, ¿Cierto?.- Fer golpeó mis costillas con su codo. Me froté la zona inconscientemente.

-No me gusta.

-¡Oh vamos! Todo el mundo en la escuela sabe que os fuisteis al cuarto ese abandonado del patio y que os fuisteis a un hotel.- Lo del cuarto vale, pero quién demonios había contado lo del hotel. Me encogí de hombros.

-¿Y? Eso no tiene que significar que me guste.- Actué, si había cámaras mejor parecer rudo, sin sentimientos.

-Perfecto amigo, ¿Me dejas vía libre entonces?- Sentí celos inconscientemente o tal vez algo de rabia por su comentario. No me gustaba Elisa, no me gustaban las mujeres pero no dejaría que se fuese con Fernando. Aunque estuviese bromeando, se merecía algo mejor.

-Es mía amigo, la vi primero.

-Realmente no. Tú llegaste no hace ni dos años, yo la vi antes. Iba conmigo a infantil.

-Ella me eligió.- Seguí argumentando. Menuda conversación más estúpida.

-¿Y si me cruzo?…

-Ejem…- Lucas carraspeó para hacerse notar. Sonreí. Gracias Lucas pensé mentalmente.

Pasamos el resto del viaje callados. Dios, quería poder hablar con ellos antes de entrar o de investigar. Si el lugar estaba repleto de gente, ¿Cómo diantres íbamos a conseguir nuestro objetivo? El único plan que había en este momento era ir y agarrar eso si es que estaba ahí y se podía. Si no se conseguía intentaríamos buscar las pruebas en el despacho de la madre de Fernando, lo cuál iba a ser cien mil veces más difícil ya que no habría excusa para ir allí.

Llegamos al lugar que estaba en medio del campo. Mi cabeza punzó y la agarré sobando mi sien, algunas imágenes se mezclaron en mi mente y pude verme a mí corriendo en ese mismo lugar, jugando antes de entrar.

Respiré hondo y salí del coche con mi semblante serio.

-¿Estás bien?- Preguntó bajito Fer.

-Sí, descuida.- Respondí, no era momento para desmayarme con uno de mis dejavú.

El lugar era antiguo, como un castillo demasiado cuidado con el paso del tiempo pero en mitad de la nada. Puertas imperiales, tal y como lo había soñado.

Miré hacia todos los lados. Un señor vestid de mozo nos abrió la puerta, dentro ya había gente, incluso siendo bien pronto en la mañana.

Entramos a un gran salón. Nada había cambiado, muebles color café, alfombras rojas, paredes de piedra. Sonreí. La chimenea.

-¿Pasa algo?.- Preguntó mi padre. Negué rápidamente.

-Es que… Tengo la sensación de que conozco ese lugar.- Él sonrió. Su sonrisa daba escalofríos.

-Lo conoces, está bien que recuerdes cosas de tu verdadera vida.- ME dio un vuelco al corazón. Pero sonreí para satisfacerlo. –Ven, vamos a saludar.- Nos separamos de Fernando y de Lucas que se quedaron en un rincón del salón.

Pasamos varios minutos eternos saludando y hablando con gente escéptica que ni me importaba. Tan solo sonreí y asentía.

Mi padre repetía continuamente lo orgulloso que estaba de mi primera matanza hacia aquel hombre que me robó de los brazos de su familia. Yo sólo seguía sonriendo mientras me rompía por dentro. Necesitaba ver a mi padre de verdad.

Al cabo de un eterno rato pude separarme de mi padre e ir directo hacia Fernando que estaba justamente en la chimenea. Lucas había sido atrapado por conversaciones seguramente tan desagradables como las que había tenido yo al otro lado de la sala.

-Hola.- Fernando sonrió… Demasiado.

-¿Qué me he perdido?

-¿Esto?.- Asomó de entre su chaqueta un sobre envuelto. Mis ojos se abrieron como patos pero intenté disimular.

-¿Lo tienes?- Dios, jamás imaginé que fuera a ser tan sumamente fácil.

-De hecho fue tan fácil- Dijo como leyendo mis pensamientos. -Que no sé cómo no lo vieron antes. Y para tu información no es un Cd, es un disco de tres cuartos.

-¿Un qué?

-Un disco de esos antiguos cuadrados.

-Mierda, mi ordenador ya no lee de esos.- Soltó una risita.

-La verdad no creo que ninguno lo haga, se lo llevará Lucas.- Una duda acudió a mi mente.

-¿Podemos confiar en él?

-¿A qué te refieres?

-Se supone que ahí hay listas… Hasta donde pude comprender es la mejor prueba para acabar con esta organización.- Fer asintió siguiéndome el hilo de la conversación. -¿Y si su nombre está ahí? ¿Y si hizo todo esto para conseguir el Cd y romperlo? Ya hubo hombres que me han buscado  exactamente por eso, para que les dijese dónde estaba este maldito disco y cubrirse las espaldas.- Fernando se quedó callado. Al cabo de unos minutos suspiró.

-Creo que… Tendremos que arriesgarnos. No es como que podamos ir a la poli y fiarnos del primero que nos atienda.

-Podemos buscar a Darien…- Negó.

-Él piensa mataste a su padre, no es como que esté a la vuelta de la esquina viendo que haces, seguramente te odia. Habría que viajar hasta tu antigua casa para encontrarle.

-Entonces…

-Confiaremos en Lucas.- Asentí suspirando.

-¿Qué vas a hacer cuando esto acabe?

-Buscaré a mi padre. Mi madre no dejó que se acercase a mí pero si ella no está… Tengo una oportunidad de vivir una vida con él.

-¿Sabes dónde está?

-Tengo mis investigaciones. Sólo pediré que tu padre  y tu familia me acoja durante unos días.- Sonreí.

-No creo que sea problema.

-¿Lo tenéis?.- Dijo Lucas llegando a nuestro lado.

-Es un disco antiguo, de esos de tres cuartos.- Asintió.

-Déjalo en el coche escondido cuando os lleve.- Después se giró y nos hizo seña para que le siguiésemos. –Otra cosa.- Miró a los lados para asegurarse no había nadie. –Dile  tu padre que quieres comer aquí, es cuando más gente hay. Dile quieres conocerlos a todos mejor.- Tragué saliva pero asentí.

Mi padre llegó a nuestro lado, justo después de esa conversación.

-Perdonar chicos, los mayores vamos a hacer algunos negocios.- No dio detalles.

-Padre.- Odiaba llamarlo así. -¿Podemos volver otro día? No hemos podido estar casi tiempo.

-Podemos venir en la mañana si quieres.

-¿A comer? Vi que hay cocina, me gusta el lugar. Quiero conocer más gente y más al respecto para ponerme al día.- Él entrecerró los ojos pero después sonrió.

-A comer entonces, organizaré una pequeña reunión para el jueves con los grandes. – ¡Genial! Chilló mi mente. Dios… ¿Realmente acabaría todo mañana?

Salimos y nos montamos en el coche dirección a casa…Sólo tres días más…

 


Y nos acercamos al final!!! Ya definitivo! Esta historia me dio muchos dolores de cabeza jejje porque aunque sabía cómo terminarla me colapsé en el medio, pero intenté liberarme y hacerlo lo mejor que pude 😀

Sólo queda un capítulo más, tal vez uno y un especial. 

Intentaré no tardarme 😀

Un abrazo!

LOVE LOVE

Yumiyu!

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2 thoughts on “EL CD

  1. Me palpita el corazón cada vez que pienso en que el final se acerca. Me da miedo. Si Darien no sabe.que lo de John fue un montaje, rayos, como va a reaccionar.

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  2. Joder, me acuerdo de que Darien se siente atraido por su compañero/amigo (no recuerdo su nombre) Y me da rabia!!!
    Después me acuerdo que la organización puede acabara (lo que espero) y me tranquilizo xD

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