CAPÍTULO 22. LO QUE ME FALTABA

 

original

Abrí los ojos y llevé inconscientemente mi brazo hacia el otro lado de la cama, en busca de un bulto que me hiciese saber que Luka estaba ahí.

Sabía que no iba a encontrar nada así que tan sólo suspiré cuando mi brazo cayó inerte contra la almohada. Me giré y aspiré el aroma que se había impregnado en su lado de la cama. Sabía que se iba a ir, pero esperaba hubiese sido una pesadilla.

Quise llorar, pero ya no sabía si lo que me quedaba en el alma era dolor o impotencia. Me senté y miré a mí alrededor. Ayer aquí estaba su ropa, su esencia. Ya no había nada… Sabía que se iba a ir pero esperaba por lo menos que me despertase antes.

Froté mis ojos y decidí espabilarme, esta vez no iba a caer por lo menos ya sabía dónde estaba y en qué estaba. Sólo me quedaba rezar o implorar al universo, Dios, a quien fuese que todo saliese bien y volviese a casa sano y salvo.

Me lavé la cara y me vestí cómodamente con jeans y convers. Guardé todas mis pertenencias y salí a por mi hijo. Era un buen momento para salir a pasear con JD y entretenerlo, si no pasaría la mañana entre llantos porque su papá se había vuelto a ir.

Salí al salón y me extrañó no encontrármelo ahí viendo la tele, fui hasta su cuarto y abrí lentamente. No había nadie, miré el reloj de mi muñeca algo extrañado, eran las once de la mañana, ¿Dónde estaba?

Fui hasta el cuarto de María y llamé intentando no hacer mucho ruido. Si estaba durmiendo no quería despertarla.

ME asomé ligeramente y también estaba vacío. Bueno, seguramente se había llevado a James a desayunar. Ella sabe lo mal que yo acababa cuando Luka no estaba y si Jaime se había despertado cuando Luka se había ido seguramente había formado un berrinche.

-Es lo más lógico.- Dije en voz alta, no había nadie en la casa así que nadie pensaría que hablaba solo. –Se lo ha llevado a desayunar.- Suspiré y sentí pena. De verdad que no quería estar solo.

Me preparé un café, saqué un bollo  y me senté en la mesa desganado. Empecé a comer y agarré mi teléfono móvil y marqué a Luka.

ME llevó directo al buzón de voz. Volví a suspirar y marqué a Leo.

De nuevo el maldito buzón.

Hice lo mismo con todos; Kai, María, Irina y Rick… Al parecer nadie quería hablar conmigo hoy.

Terminé en silencio mi escaso y cutre desayuno y me fui a ver la tele. Esperaría a que María y JD volviesen.

Mi teléfono comenzó a sonar al rato y lo agarré irguiéndome del sofá con un vuelco al corazón.

-¿Si?- Deseé que fuese Luka, aunque no me había molestado en mirar el identificador.

-Cris.- Escuché la voz nerviosa de Kai.

-¡Kai!.- ME alegró tanto escuchar su voz.

-¿Luka está contigo?.- Negué con la cabeza.

-No…  Ya se fue.

-¡Mierda!.- Exclamó. –Maldito mentiroso…- Le escuché decir entre dientes.

-¿Todo está bien?.- Pregunté algo asustado.

-No te muevas de ahí, llegamos en veinte minutos.

ME colgó. Estaba claro que algo no andaba bien. Empecé a ponerme nervioso y comencé a caminar de un lado al otro.

Llamé a María, si algo pasaba no quería a mi hijo fuera de la casa. Aunque estuviesen rodeados siempre de algún guardia, lo necesitaba a mi lado.

No contestó.

-¡Mierda!.- Ahora me tocó a mí maldecir.

Le mandé un mensaje.

“María por favor, venir a casa es urgente” Lo envié y continué dando vueltas comenzando a morderme las uñas.

Llamé de nuevo a Kai pero su teléfono ahora comunicaba, indicando que estaba hablando con alguien más.

Miré mi reloj, tan sólo habían pasado cinco minutos.

Me senté e intenté relajarme pero mi cuerpo no estaba a favor.

Mi manos ya empezaban a sudar, mis pulmones hiperventilaban y mis piernas se movían a ritmo constante intentando liberar la ansiedad.

Miré de nuevo mi reloj, siete minutos.

Me levanté y fui a mi cuarto preparando una pequeña maleta, si algo había pasado seguramente había que marcharse de ahí, si no, no tenía sentido que viniese a por nosotros.

Agarré algunas prendas y cosas imprescindibles, fui hasta el cuarto de JD e hice lo mismo con él. Agarrando lo básico.

Dejé las dos maletas junto a la entrada y fui a por el arma que escondía en el cajón de mi mesita. La agarré aliviándome de saber que Luka no se la había llevado, no sabía si llegaría a usarla pero si alguien tocaba a mi familia mejor estar preparado.

-¿Cris?- La voz de María desde la puerta me alertó, salí corriendo de mi habitación y fui hasta ella. –Perdona, tenía el móvil apagado pero estaba aquí abajo en el centro comercial…- Empezó a explicarme.

-Algo pasa María, Kai viene hacia aquí, por si acaso haz una pequeña maleta.

-¿Qué?- Estaba confundida.

-No hay tiempo. ¿Dónde está JD?.- Preguntando mirando alrededor. Ella entrecerró los ojos.

-Conmigo no… Cuando yo me fui estabais todos menos Luka durmiendo…

-¿¡Qué!?.- Ahora sí me dio un vuelco el corazón. Tan fuerte que tuve que agarrarme el pecho para no desplomarme -¡James!- Chillé esperando que estuviese escondido por la casa.

No obtuve respuesta.

-Cris, me estás asustando…

-Luka se ha ido, algo pasa y JD no está…- Estaba a punto de romperme.

-Seguramente Luka está con James.

-¡No!.- Chillé. -¡Sé que no es así! Luka me habría llevado a  mí también o me habría avisado y además… Kai está desesperado, no lo encuentra sé algo ha pasado…- Mis ojos se llenaron de lágrimas de dolor y sufrimiento.

-Cristian.- Kai entró por la puerta y se sorprendió de verme en ese estado.

-¿Cris qué pasa?- Preguntó Irina asustada. Dios… Estaban todos aquí.

-¡JD no está!- Chillé. -¡No está!

-¿Qué estás diciendo?- Preguntó Kai.

-¿Dónde está Luka? ¿Qué ocurre?- Quise saber.

-Ven.- Kai me agarró y me arrastró hacia el interior de la casa, sentándome en el sofá del salón.

-Kai y mi hijo… Y mi marido…

-¿Seguro JD no está?- Lo asesiné con al mirada.

-¡Cristian!.- Chilló María. ME levanté corriendo para ver qué era lo que la había alterado. Debajo de la mesa de la entrada había un montón de armas.

-¿Qué es…

-Estaba buscando si Jd no se había escondido, encontré esto.- Dijo María.

-Son las armas que lleva Luka siempre en su maleta cuando viaja.

-¿Qué? ¿Entonces no se ha ido?- Todos me miraron con pena. –Oh Dios no…- Caí en la cuenta. –Dios no… ¿¡Dónde está Luka!?- Me abalancé sobre Kai, Leo me paró abrazándome con fuerza.

-Tranquilo.- Intentó calmarme.

-¿Qué ocurre?.- Preguntó Rick.

-Creo que JD sacó las armas de la maleta y se metió él porque su padre se iba…- Dijo Kai en voz alta. Corroborando mi conclusión.

-Donde se fueron…- Dije serio.

-Luka quiere suicidarse…- Confesó Kai. Sentí un mareo y todo empezó a volverse negro. Noté cómo alguien me alzaba.

-Cris…

Noté cómo me depositaban en una superficie blanda, seguramente me habían dejado en el sofá.

-Cris…- Escuchaba mi voz muy lejana.

-Cris…- Empecé a concentrarme en las voces.

-Vamos reacciona.- Escuché de golpe todos los sonidos de forma clara y abrí los ojos confundido.

-Lo siento.- Me disculpé por haberlos preocupado.

-¿Estás bien?- Leo me estaba checando. Gemí cuando una luz invadió mis ojos. –Tranquilo, sólo estoy comprobando tus constantes.

-Estoy bien…- Dije apartándolos de mi lado. Recordé las palabras de Kai y sobé mi sien.

-Tranquilo, los traeremos de vuelta.

-Oh no no no- ME levanté. –No vais a ningún sitio sin mí.- Kai sonrió con pena.

-Lo sé, vienes con nosotros. Odio usarte de conejito de indias pero sería la única opción de que Luka cambie de opinión y de que te puedas ir en cuanto tengamos a JD para no ponerlo en peligro. Eso no estaba en el plan, pero al parecer el plan a cambiado.

-¿Dónde se fue?- Quise saber.

-A China.- Hijo de puta…

-Bien.- Me alejé de ellos. –Vámonos, no perdamos el tiempo.- Fue dirección al puerta.

-Cris.- Irina me paró y me abrazó.-Por favor ten cuidado, por favor te lo pido.- Asentí. Ella no quería que fuéramos. Obviamente Rick tampoco. Aquí se quedaban ellos como lo había hecho yo siempre. Sabía lo que se sentía.

ME despedí de ella y de Rick y agarré la maleta saliendo al pasillo.

-Os espero aquí.- Informé, ellos querrían despedirse. Mis manos temblaban y tenía ganas de echare a correr y llorar, pero eso no ayudaría en nada.

Dios… ¿Cómo había sido JD capaz de hacer eso? ¿Y si se había muerto en esa maleta? ¿Cómo es posible que Luka no se hubiese dado cuenta? ¡Era una puta maleta! Si lo metían en la bodega del avión adiós a mi hijo…

-mmm- Sentí náuseas.

-Cris.- Los chicos llegaron hasta mí. –Todo saldrá bien.

-Está… Está en una maleta.- Titubeé. -¿Y si lo han metido en bodega? Ahí no hay oxígeno…

-No te preocupes… Luka lleva esa maleta consigo y además, fue en jet privado. No viaja habitualmente en aviones normales y lo sabes. Hasta aquí vino en el avión privado, debe de haberlo usado de nuevo.

-No es que me relaje mucho el dato pero… Pero algo sí.- Nos pusimos en marcha bajando hasta el parking del edificio.

Nos montamos en una furgoneta negra y el conductor aceleró.

-¿Sólo vamos nosotros?- Quise saber.

-Es una misión personal. Luka dio órdenes y no todo el mundo sabe de este problema. Nosotros vamos a impedir que haga una locura.

-Te juro que lo voy a matar con mis propias manos cuando lo encontremos.- Kai se rió.

-No lo dudo.- Respondió, después cerré los ojos e intenté concentrarme en cualquier cosa que no fueran malos pensamientos. Igual Luka moría en este viaje, igual lo hacía yo. Pero no iba a permitir que fuese James.


Esta vez sí que he sido rápida ¿Verdad? Bueno no tanto como hace unos años que empecé con mi primera historia que subía tooodas las semanas xD

En fin… ¿Llegarán a tiempo de salvar a JD? ¿A Luka? 

Se acerca el final… Y esta vez… El definitivo.

LOVE LOVE

YUMIYU.

 

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