CAPÍTULO 41. ADIÓS

 

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El plan era sencillo, hacer que mi padre y la madre de Fernando fuesen con el mayor número de involucrados posibles al club ese día y desaparecer lo más pronto posible. Según había dicho Lucas eso se iba a convertir en un baño de sangre y no debíamos estar presentes.

Estaba tan nervioso que tenía ganas de vomitar. Algo podía salir mal, obviamente siempre había algún punto flaco pero por primera vez en casi dos años desde que me había separado de mi familia, sentía una libertad cercana.

Según Lucas el disquete contenía nombre, apellidos y estados de cuentas y actividades de bastante número de involucrados. Desde policías a empresarios. Al fin y al cabo todos tenían algún negocio que les lavaba la cara.

Desde la directora del complejo en el que estudiábamos y el juez del distrito, hasta seguramente mi psicóloga y los policías que buscaban este mismo cd aquella vez que me encontraron en el parque. Toda una red de delincuencia perfectamente montada, que obviamente se estaba saltando la ley.

Lo que no entendía era cómo si sabían de su existencia nadie se había parado a buscarlo.

-¿Estás bien?.- Preguntó Fernando. Creo que estaba pálido. Asentí.

-Estoy nervioso…- Confesé tapándome la boca. De verdad que tenía ganas de vomitar.

-Pues vas a tener que relajarte amigo, no vas a joder el plan por tus nervios.

-Ajá.- Respondí seco, me pareció grosera su actitud.

Aunque por otra parte era entendible, no es que realmente Fernando fuese mi amigo, realmente las únicas personas que sí podrían ser amigos eran Alice y Elisa. Y una ni si quiera pasaba de los seis años. Fernando sólo se había pegado a mí porque tenía un propósito. Él sabía de buena mano que no podría ser libre y acabar con su madre él solo y por eso en cierta medida me estaba utilizando.

La puerta sonó y me estremecí irguiéndome para levantarme de la cama, totalmente alerta.

-El señor os espera abajo.- Dijo uno de los lacayos de mi padre. Asentimos y nos dirigimos hacia el coche. Tenía que ver aún cómo sacar a mi hermana de ahí sin que saliese herida. Aunque si la policía interrumpía aquí no le harían nada a una niña pequeña.

Igual Ali podía quedarse con nosotros. Yo estaba dispuesto a cuidar de ella si se ofrecía la oportunidad.

Bajamos las escaleras de la mansión y salimos al patio. Tal como nos informaron ahí estaba mi padre esperando, ya montado en el coche.

Nos subimos en silencio y el chofer se puso en marcha. ME extrañó que quisiese que fuésemos en el mismo coche, él siempre iba solo. Tragué saliva. ¿Y si sabía algo?

-¿Qué tal chicos?- Preguntó demasiado alegre. Me encogí de hombros. –No te veo muy feliz hijo. ¿No tienes ganas de ir al club?- Negué rápido.

-Para nada, me apetece bastante.

-¿Tienes algo que contarme?- Insistió. Dios, si nunca me preguntaba nada ¿Por qué lo hacía ahora?

-Ando algo… Distraído.

-¿Por algún motivo en especial? ¿No te gusta ser parte de los miembros del club?.- Volví a negar rápidamente.

-Para nada.- Respondí, eché un vistazo al exterior, aún quedaba un buen rato y a mí cada vez me empezaban a sudar más las manos.

-Está enfadado con su novia.- Dijo Fernando, inventando una excusa. Lo miré extrañado.

-¿Con Elisa?-Preguntó muy seguro. –Ya me extrañaba que no pasase más por aquí, aunque mejor. Debes fortalecerte con hombres, no estar detrás de una mujer. Pasaba lo mismo cuando eras pequeño, estuviste demasiado tiempo con tu madre y eso te hacía un niño cobarde.- Reprimí mi frustración, seguramente mi madre fue lo mejor que tuve de esta familia.

-Oye.- Quise cambiar de tema. -¿Quién es la madre de Ali?- Pregunté con descaro. Mi padre se rió, cosa que no esperaba.

-No es de educación preguntar esas cosas.

-¿La conozco?- Insistí, igual también estaba muerta.

-Una vez estuvo a punto de recuperarte y traerte de vuelta. Pero esos policías intervinieron.- Se me oprimió el corazón… Esos policías eran mi familia. Mi familia de verdad. ¿Estuvo a punto de recuperarme? Intenté recordar las veces que me había metido en líos… En el almacén, el parque, cuando se llevaron a Peter…

-¡Alice!- Recordé el nombre de esa señora que todos habían temido cuando nos encerraron a Peet y a mí en los almacenes abandonados de la carretera. Mi padre volvió a sonreír.

-Ella quedó al margen por completo, no iba a tenerla a mi lado por eso pero tampoco iba a quedarme sin hija como me había pasado al perderte a ti.- Creo que en el fondo, este señor nos amaba como sus hijos. –Creo Alice piensa que la nana que la cuidó es su madre o no lo sé, la verdad no me importa apura mí yo soy su padre y es suficiente para ella.- Y por ese hecho la estaba convirtiendo en una sádica que asustaba, un pequeño engendro endemoniado en vez de la dulce niña que realmente era.

-Así que Alice…- Murmuré pensando al respecto.

-¿Mirna nos acompañará hoy?- Preguntó mi padre a Fer, él asintió.

-Tenía que hacer unas cosas antes y no me meto en sus negocios así que preferí ir a por Jeremy y venirnos juntos señor.- Mi padre asintió.

-Eres un buen chico Fernando. No sé qué tonterías especulaba tu madre sobre ti. Fiel, educado y dispuesto. Como debe ser un hijo.- No sé si eso fue una indirecta hacia mí o un simple comentario.

-Gracias señor. Espero mi madre poda apreciarlo algún día.- No pude evitar notar la pequeña sonrisa que se escapó por la comisura de sus labios. Él deseaba acabar con su madre de una vez y sabía que hoy era el día.

No me podía imaginar cómo lo había pasado Fernando, atrapado en ese mundo sin querer formar parte toda su vida. Si yo casi y me pego un tiro por este tiempo.

Llegamos a nuestro destino y mi padre se adelantó entrando primero a la enorme casa de campo que era el club. ME rezagué junto a Fernando y miré a ambos lados, comprobando que estábamos solos.

-¿Cómo lo haremos para irnos de aquí?- Él miró igual hacia ambos lados cuando hablé, asegurándose de lo mismo.

-La verdad, no tengo ni idea. Ni sé cuándo empezará todo el desmadre.

-Igual podemos escondernos dentro y cuando acabe todo salir.- Se encogió de hombros.

-Si hacemos eso podemos acabar muertos…

-Si no salimos a tiempo podemos acabar muertos igual y si salimos a destiempo nos verán y sospecharán algo.

-Podemos salir a fumar.- Sugirió.

-Se puede fumar dentro.- Rebatí.

-Tío, sólo doy ideas. Podemos salir y si nos pillan dar la excusa de fumar ya nadie nos ha visto fumar nunca.

-La verdad me echaría un porro en estos momentos.- Ojalá Peter estuviese aquí. Fernando se rió y me palmeó el hombro.

-Vaya, vaya.- Dijo con sátira.

-¿Qué?- No entendía qué le había hecho gracia.

-Nada.- Se encogió de hombros. –Te imaginaba como un niño bueno en tu otra vida. Sin fumar, sin beber y con notas excelentes.- Me reí.

-La verdad no. Sí tengo buenas notas y si quiero un futuro pero también me gusta divertirme y sinceramente, me metí en un montón de líos por cabezota. Igual ni hubiese acabado aquí si hubiese sido más consciente de la situación y más responsable.

-¿Qué querías ser de mayor?

-¿Perdón?- No le escuché, estaba embelesado en mi propio razonamiento.

-Qué quieres estudiar. Qué vas a estudiar a partir de mañana.

-¿Crees que  nos convaliden el título del instituto y el bachillerato de esa escuela? Es decir, está llena de hijos de mafiosos. Los profesores, todo el mundo es corrupto ahí. Es colegio, instituto, bachillerato y universidad… Más bien es un centro donde tenernos retenidos y enseñarnos lo que ellos quieren… No sé si eso contará.

-Paso de estudiar lo mismo de nuevo, algo se podrá hacer.- Me encogí de hombros.

-Espero mi padre se le ocurra algo. Quiero decir… Mi padre al que quiero, no este señor.- Aclaré. Él sonrió y asintió con la cabeza.

-Sé a quién te refieres cuando dices mi padre y mi padre. Es decir, cuando hablas de éste de aquí se nota la sarna en las palabras.- Supongo que inconscientemente lo pronunciaba con el asco que le tenía. No es que se hubiese portado del todo mal conmigo… Pero separándome de mi verdadera familia había roto mi alma y mi corazón y eso no perdonaba.

-¿A ti qué te gustaría estudiar?- Volví al tema anterior, ya estábamos dentro del salón y no tardarían en llamarnos para mezclarnos con los adultos.

-Yo quiero ser actor.- Me sorprendí.

-¿Actor?- Mordió su lengua.

-¿Qué tiene de malo?- Agité mis manos quitándole importancia al hecho de haberme sorprendido.

-Nada, sólo me sorprendió, pensé querías ser no sé, economista, empresario, abogado.

-¿Abogado? ¿Tengo cara de abogado?

-Pues la verdad…- Fernando me golpeó de broma y fingí que me había hecho daño.

-Imbécil.- Le respondí riendo, él me imitó y por un segundo disfruté del momento. Estaba bien tener un amigo con el cuál reír.

-¿Y tú? Aún no me has dicho qué quieres ser.- Insistió.

-Siempre he querido ser fotógrafo.

-¿Enserio? Qué aburrido, ¿no?

-¡Oye!.- Me quejé. –No es nada aburrido, de hecho antes de todo esto tenía mi cámara profesional y hacía muchas fotos. Amaba esa cámara. Me calma cuando estoy nervioso, me anima cuando estoy decaído. Los ángulos y las fotos pueden hacer del mundo un lugar diferente. Es increíble cómo cambia la perspectiva de algo o alguien cuando lo miras desde otro ángulo.

-Tal vez te contrate cuando me vuelva famoso…

-Cobraré caro, te lo aseguro.- Se encogió de hombros.

-Seré rico. No te preocupes.

-Ya… Seguro que…

-Jeremy.- Mi padre interrumpió nuestra conversación acercándose a nosotros.

-¿Pasó algo?.- Le pregunté.

-Venir conmigo, vino uno de nuestros socios de Corea y tu madre ya está aquí Fernando.

Los dos asentimos y seguimos en silencio a mi padre. Nos separamos un poco pegándonos a la pared de piedra del otro lado de la entrada.

Éramos siete personas a parte de nosotros. Dos asiáticos que supongo eran de corea, la madre de Fernando, mi padre y cuatro personas socios más.

Mi padre nos presentó educadamente y se dispusieron a hablar de negocios. Al parecer, había un negocio que los coreanos querían abrir en el país y necesitaban la ayuda de mi padre. Los otros miembros comentaban cómo podían ayudarles, cuando la cosa empezó a volverse más seria, comenzaron a hablar en coreano y tan sólo la madre de Fernando y mi padre respondieron. No tenía ni idea de que hablaban otro idioma.

-¿Tú hablas coreano?.- Le pregunté a Fernando.

-No, aún no Hablo Chino, francés, Alemán, Inglés y Español.

-¡Joder!- Exclamé subiendo más el tono de lo que deseaba. –Perdón.- Me disculpé al instante ganándome una mirada de reprimenda de mi padre por la interrupción.

Por el rabillo del ojo vi cómo Lucas entraba apresurado en el lugar y mi corazón se aceleró. ¿Ya iba a empezar todo?

-Si nos disculpan un segundo.- Murmuré, agarré la manga de Fer y me alejé. Nuestros padres ni se dieron cuenta, estaban entretenidos con esos dos coreanos. Nos dirigimos hacia Lucas y éste se paró un segundo, demasiado serio.

-No deberíais estar aquí.- Dijo nervioso.

-Lo siento yo…

-Salir ya.- Ordenó autoritario. –Tenéis dos minutos. Seguí apretando la manga de Fernando, ahora con más fuerza y aumentamos el paso hasta la salida.

-¿Dónde creéis que vais?- Preguntó uno de los lacayos de mi padre.

-A fumar atrás.- dijo Fernando, esta vez noté el temor en su voz.-Por favor no diga nada, mi madre no sabe que fumo y como sabrá odia el humo y el tabaco.- El tipo rió y agitó la mano indicándonos que siguiésemos.

-No diré nada, pero no lo hagáis aquí adelante, os cubro por detrás.

No nos quedó más remedio, nos dirigimos a un costado de la casa y aumentamos el paso en busca de una salida. Pero no había nada, todo estaba cerrado con un muro y si comenzábamos a saltarlo seguramente nos verían desde dentro.

-Mierda, mierda…- Empecé a dar vueltas, buscando una salida.

<<PUMM>>

Mis oídos tronaban.

-Jeremy.- Fernando me paró. –No podemos salir por ahí, tenemos que ir adelante y…

-¡Alto!- Se escuchó desde dentro. Después los disparos empezaron a hacerse presentes.

-¡Ah!.- Chillé de la impresión pegándome contra la pared y cubriendo mi cabeza.

-Mierda. Ven.- Fer tiró de mí y corrimos hasta una esquina de la casa, ocultándonos  de la puerta que daba al patio principal.

<<PUMM>>

Empezaba a zumbarme la cabeza con el ruido.

Los gritos aumentaron, obviamente había toda una redada ahí dentro y ellos no se iban a esperar a ser atrapados. Siempre salían con sus armas y sabían bien cómo matar a alguien.

<<CRASH>>

El cristal que estaba al lado nuestro cedió por una bala cayendo estrepitosamente. Fernando y yo nos pegamos más a la pared. Alguien corrió al lado nuestro y ni se paró a mirar quiénes éramos. Lo vi apuntar hacia donde estábamos mientras intentaba escapar dándole igual si éramos enemigos o no.

-¡Cuidado!.- ME tiré sobre Fernando y rodamos evitando la bala que acabó impactando contra la pared donde estábamos parados.

-Gracias.

-Mierda.- Volví a girar y me levanté levantándolo conmigo cuando el tipo intentó de nuevo disparar viendo inútil su intento de escalar la pared.

-¡Alto!.- Dos policías uniformados de negro con cascos antibalas se pararon justo delante de nosotros.

Tiré de nuevo de Fernando haciendo que acabásemos de rodillas frente a ellos y levanté mis manos, él me imitó.

-Soy Jeremy  Díaz, hijo de del jefe de la policía del condado John Díaz. Hemos ayudado a su compañero Lucas Fernández.

-Mierda.- Dijo el policía. –Se suponía no deberíais estar aquí chicos.- Salté del susto cuando escuché otro disparo, el compañero de la policía disparó hacia el tipo que aún luchaba por escapar.

-No pudimos escapar.- Le respondí.

-Quedaros aquí escondidos, no salgáis al otro lado ni entréis en la casa, podéis salir heridos.

-Gracias…

-¡Santos!.- Gritó y el compañero le miró. –Quédate cubriendo esta área que nos alga nadie y protege a los chicos.

-¡Si señor!.- contestó poniéndose a alerta y situándose estratégicamente en un rincón. Fer y yo volvimos a acurrucarnos contra la pared.

-¿Qué crees que está pasando?.- Me preguntó.

-Es obvio ¿no?

-¿Estarán ganando los policías?.

-Claro… Tenían los nombres de todos los corruptos, esta vez todos los que están aquí son de este bando.

-¡AAAh!- Un desgarrador grito se escuchó del otro lado.

-¡Joder!.- Se escuchó decir al tal Santos. –Quedaros aquí. No os mováis- Ordenó. –Tomar.-Nos entregó una pistola asegurándose primero que estaba cargada. -¿Sabes disparar?.- Asentí. Después se alejó de su posición dirección al interior de la casa.

-Mierda.- Sentí temor al quedarnos solos de nuevo.

-¿De verdad sabes disparar?.- ME preguntó Fernando. Volví a asentir.

-No te preocupes, soy bueno.- Aunque una cosa era disparar a latas y otra matar a seres vivos. Aunque ya había disparado antes… A mi propio padre.

Pude demostrarlo, tan pronto como acabé esas palabras uno de los coreanos entró en mi rango de visión dirigiéndose hacia la pared con su pistola en mano.

-¡Alto!.- Le chillé, tan sólo apuntó con su arma, antes de que pudiese disparar apreté el gatillo haciendo que su cuerpo cayese inerte entre la sangre. –Dios…- Sentí un mareo. ¿Acababa de matar a alguien? ¿Así de fácil? ¿Sin sentimientos? ¿En qué me había convertido?

-Bien hecho.- Dijo Fernando  orgulloso de mi asesinato. Dejé caer el arma al suelo y respiré hondo intentando calmar mis nervios.

Justo después, mi padre llegó a nosotros y miró la escena confundido. El hombre desangrado en el suelo y yo con la pistola en mano. Le apunté sin pensarlo.

-Estás vivo.- Asentí con la cabeza intentando ser fuerte. La tensión se notaba entre nosotros. Mi padre sonrió y asintió. –Así que tú…- Dijo entendiendo qué había pasado.

-Las cosas no van a cambiar papá.- Pronuncié esa palabra con cierto despecho. –Puedes retenerme las veces que te dé la gana pero al final siempre y escúchame bien, siempre, intentaré huir de ti. Hasta que por fin me dejes o acabes con mi vida.- Mi padre levantó su arma y me apuntó a la cabeza. Cerré los ojos con fuerza y acepté lo que tuviese que venir. Si me iban a volver a separar de mi familia prefería estar muerto.

-Mi hijo murió junto con mi mejor hombre cuando tenía seis años…- Pronunció con algo de tristeza. Abrí los ojos sorprendido y me lo encontré dándome la espalda, alejándose de mí.

-Gracias…- Murmuré dejando caer una lágrima. Por fin, podía vivir… EN LIBERTAD.

 

 


y… Sí! Llegamos al final!!! me trabé con esta historia, la amé y la odié pero todo tiene un final.

Don´t worry! Habrá un especial para terminar con el libro 😀 así que aún queda un capítulo más 😀

Espero hayas disfrutado el libro y me apoyes con mis próximas creaciones 😀

Ya estoy con otras ideas en la cabeza 😀 😀

 

LOVE LOVE

 

YUMIYU.

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