CAPITULO 1. ATENEA. 3 meses atrás.

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Cuando bajé de ese avión me sentí en un sueño.  Estaba limpio, descansado, había comido y estaba seguro.

-Por fin estamos aquí…- Salimos del artefacto siendo golpeados por una cálida ráfaga de aire y sonreí. Estiré mi musculatura, había estado demasiado tiempo sentado y bostecé sonoramente.

-Creo que ya tengo jet lag.- Bromeé, aunque milagrosamente pero con ayuda de algunos fármacos había conseguido dormir casi todo el trayecto. Al contrario que Dave, que tenía unas buenas ojeras aunque se le veía terriblemente emocionado.

Caminamos junto con los otros integrantes del avión, que traían más o menos las mismas caras que nosotros hacia el interior de lo que supongo sería el aeropuerto. O alguna vez lo fue libremente, ahora estaba controlado por un montón de militantes armados.

-Por aquí por favor.- Una chica vestida de militar y aún con su gorra puesta nos guió a través de los pasillos y nos pararon a todos en una gran sala. –Bien pasaremos a explicar los procedimientos pero antes- Miró su carpeta un segundo y volvió de nuevo la vista hacia todos nosotros. –Los pasajeros que vengan con Dave Hassel pasen de ese lado por favor.- Nos indicó con la mano hacia una puerta. Todos nos miramos y seguimos a Dave que ya iba encaminando el grupo decidido.

Al cruzar por la puerta, fuimos recibidos por un grito.

-¡Dave!.- Dave corrió hacia el señor y prácticamente se tiró a sus brazos.

-¡Papá!.- Chilló con sentimiento. Una parte de mí se emocionó con el momento que estaban viviendo. Me alegraba por él profundamente. Pero la otra parte. Una obscura y con resentimiento tuvo envidia de ese momento e incluso un poco de recelo. Ojalá yo pudiese reencontrarme con mis padres. A ellos los había perdido de verdad, no había marcha atrás.

Mordí mi labio y guardé esa parte oscura de mí en lo profundo de mi corazón. Abracé a Cod. Atrayéndolo hacia mí y sonreí.

-Joan.- El corpulento hombre alzó sus manos después de acabar de saludar a Dave y recibió entre sus brazos a  señora que había sido como mi familia en este tiempo. Ella lo abrazó con cariño y pude notar un pequeño hipido, seguramente procedente de unas lágrimas retenidas.

-MAtt.- La voz de Dave me sacó de mis pensamientos ya ahora sí mi corazón dio un vuelco cuando él hizo un gesto con la mano indicándome que me acercase. Parece ser que los saludos oficiales ya habían tenado y ahora me tocaba a mí. Iba a conocer a mi suegro y eso me parecía más difícil en estos momentos que incluso pelear cara a cara con uno de los “bichos”. –Matt.- Volvió a llamarme y esta vez sí no tuve más remedio que mover mis músculos y acercarme tímidamente hasta donde se encontraban.

-Buenas tardes señor.- Dije con la mayor tranquilidad posible mientras sentía  a mis piernas temblar ligeramente. Por lo menos creo que no se notaba desde fuera. Con suerte era el único en darme cuenta.

-Papá él es Matt.- El hombre me miró con desconfianza, analizándome de arriba abajo.

-Hola muchacho.- Dijo finalmente después de segundos que a mí me aparecieron minutos. Mi cuerpo se relajó momentáneamente. El padre de Dave del cual no recordaba ni el nombre me alzó la mano y por un instante la miré sin saber qué hacer. Después caí en la cuenta de lo que quería y se la estreché a forma de saludo, noté la aspereza de su piel, seguramente trabajaba con sus manos en combate o con lo que hiciese.

-Hola.- De nuevo. –Se…Señor.- Añadí.

-Me alegra mucho conocerte. No sé lo que habrás pasado en este tiempo pero estoy seguro de que has sido una importante clave para que mi hijo esté ahora conmigo y eso te lo agradezco.

-No señor más bien al contrario. Seguramente mi hermano y yo ya hubiésemos muerto sin ellos.

-¿Él es tu hermanito?- Señaló a Cod que ahora estaba junto a Joan. Yo asentí orgulloso y le alcé una mano ahora a él para que acercase.

Cod vino tranquilamente, al fin y al cabo él no tenía por qué ponerse nervioso.

-buenas tardes señor.- Ahora sí noté la rudeza en sus hombros.

-Muchacho.- El padre de Dave saludó llevándose su mano abierta a la frente y deslizándola por el aire con rapidez como se saludaban en el ejército. Cody se puso aún más recto y saludó de la misma forma.

Arqueé mis cejas confundido y después no pude evitar reír. ¿A qué diablos había venido eso?

Cod me miró como avergonzado, aunque no por su gesto. Más bien avergonzado porque yo estuviese riendo y disfrutando del momento. Así que callé al instante y me removí incómodo. Ora mi suegro me iba a odiar.

-¿Y el resto?

-Claro.- Dijo rápidamente Dave poniéndose a mi lado. –Ella es Ángela.- La señaló con el dedo y ella saludó sin cambiar de postura.-Y él es Drew.- El aludido saludó cordialmente con la mano.

-Bien.- Hablo el padre de mi novio con voz ruda. –Los llevaré a que conozcan los alrededores y el funcionamiento de todo el lugar Después terminaremos con los exámenes. Si alguno de su lista o conocidos cercanos está por los alrededores lo podréis saber en la mañana. En la noche ya deberían de estar los resultados pero tenemos normas en Atenea.

-¿Por qué Atenea señor?.- Preguntó Cod chismoseando.

-Esa es fácil de contestar. Porque es la diosa de la guerra. Pero no solo eso; también de la civilización, sabiduría, estrategia, de las artes, de la justicia y de la habilidad. Es la mezcla de todo lo que necesitamos ahora en este mundo.

-No sabía que Atenea era tantas cosas y eso que es mujer.- Golpeé instantáneamente mi cabeza con mi mano por el comentario de mi hermano y miré arrepentido a mí alrededor.

-Cod, qué más da que sea mujer, por dios.- Hablé antes de que se pensasen que nos habían educado en desigualdad con las mujeres. Cod se encogió de hombros.

-Solo lo digo porque no me imagino a una niña luchando a muerte en la guerra.

-Hay muchas mujeres soldado.

-Ángela lucha muy bien, ella podría ser Atenea.- Suspiré, ría difícil explicarle lo erróneo de su comentario. A veces olvidaba que solo era un niño pequeño. La tele y falta de madurez habían podido hacerle mucho daño a su desarrollo  y con todo lo que había pasado, ni había dado tiempo en seguir su educación.

-Cod, ese comentario está fuera de lugar y es ofensivo. ¿Puedes entender por qué?.- Dijo amablemente Joan mientras comenzamos a caminar.

Mi hermano hizo el amago de comenzar a pensar y agradecí mentalmente no estar solo con él. Necesitaba a un adulto para poder ayudar a Cod a crecer, yo no sabía nada de cómo criar a un niño.

-¿Por qué dije indirectamente que las mujeres no pueden hacer tantas cosas?.- Por lo menos era rápido pensando.

-Exacto.

-Pero yo no pienso eso.- Se defendió empezando a ponerse nervioso y acudiendo a por mi ayuda con la mirada. –De verdad no lo pienso. Solo no me la imagino luchan a muerte. Las niñas no deberían hacer esas cosas.- Está bien, creo que era mejor parar esa charla sobre igualdad de género ya o nos meteríamos en polémica con un niño de siete años.

-Bueno, sólo no digas cosas así y ya ¿vale?- Cody asintió bajando la cabeza. Dios… Cómo echaba de menos a mis padres. ¿Cómo pretendían que yo educase a un niño? Aún tenían que seguir educándome a mí en parte. Me quedaba mucho por aprender y aún tenía que hacer muchas trastadas que derivasen en un castigo. ¿Me educarían Drew o Joan a partir de ahora? ¿Tal vez el padre de mi novio?

Caminamos por las desiertas pistas. Bueno, no es que estuviesen desiertas, habían aviones y había personal pero no es como que estaba lleno ya que podíamos caminar por él con total normalidad. Llegamos a dentro de aeropuerto y cruzamos un pasillo.

Estaba nervioso, esta situación era nueva y aún no había asimilado que estábamos a salvo. Bueno, si es que se podría decir a salvo pero sí estábamos en una ciudad segura, con adultos y gobierno y eso era mucho.

Miré de reojo a Dave que iba delante de mí hablando si parar con su padre, contándole todo lo que nos había pasado. Apreté inconscientemente la mano de Cody. Sentía celos infundados de que él pudiese estar así. Me alegraba, pero también lo odiaba… Eso me hacía sentir miserable.

Nos dirigieron a todos hacia una sala cerrada. Tan sólo poseía un escritorio con una silla y en frente del mismo butacas pegadas a la pared formando una U.

-Tomar asiento- Nos indicó el padre de Dave.

Me senté al lado de Cod y Dave buscó el sentarse a mi lado. No éramos muchos, así que sólo ocupamos la mitad de esas sillas.

-Supongo que os han contado algo de dónde venís ¿Me equivoco?

-Solamente que estaríamos seguros y que aquí estaba todo controlado, sin epidemias.- Contestó Joan. – El padre de Dave asintió. Dios… Había olvidado su nombre. Iba a quedar fatal si se lo preguntaba.

-Atenea tiene los medios para manteneros a salvo. Aquí funcionamos como una comunidad, con ligeros cambios.- Hizo una pausa. –Intentaré resumir cómo funcionamos, cualquier duda que vaya surgiendo podéis preguntármela.-Asentimos sin interrumpirle.

-Todos aportan algo, excepto los niños. Es decir, todos los mayores de dieciocho años pueden estudiar una carrera. Aunque hay algunas que ya no se imparten. Buscamos seguir formando médicos, investigadores, profesores, ingenieros, militares y otros. Hasta nuevo aviso, carreras como el arte o la música no se imparten. No es que vayan a desaparecer, no queremos vivir en un mundo sin expresión y sin cosas buenas. Pero ahora es un momento complicado para ello. Todo el mundo puede hacer esas actividades en su tiempo libre. Los menores seguirán con sus estudios obligatorios. Además, toda persona mayor de dieciocho años debe colaborar con algún trabajo. Los trabajos no son remunerados. Hornean pan, cultivan, recolectan, cuidan ancianos y esas cosas. Todo por una buena sociedad.

-¿No hay jaleos ni maleantes?- Quiso saber Drew.

-Sí que los hay. Dependiendo del delito se envían a otra isla o se les da correccional.

-¿Investigáis sobre el virus?- Pregunté, aunque era obvio que sí.

-Claro. Además también salimos en busca de gente y a cazar, por decirlo de alguna manera, infectados para después poder analizar cómo se comporta el virus dependiendo de la raza, sangre y sexo.

-¿Cualquiera puede salir a ayudar?- Quiso saber Dave, su padre negó.

-Sólo permitimos a militares y a inmunes.

-Yo quiero salir a ayudar.- Determiné en cuanto escuché.

-Yo también- Dijo Dave.- Su padre negó.

-Lo siento, aunque seas mi hijo no puedo saltarme las normas. No eres del tipo de sangre por lo que no eres inmune. No saldrás allá.

-Pero sé luchar.

-No estás entrenado como militar.

-Dios.- Resopló.-Me llevará meses, ¡Años! Entrenarme como militar.

-Bienvenido a la civilización con normas.- Dictaminó. Lo miré, no estaba muy conforme con la situación, seguramente no quería que yo fuese solo por ahí con los “Bichos” pero no iba a retractarme, si podía ser de ayuda lo iba a ser. Ya tendría tiempo de estudiar una carrera.

-¿Saben algo nuevo sobre el virus?- Preguntó María.

-Hasta ahora sabemos que no afecta al tipo de sangre O negativo por el componente aislado que tiene este tipo de sangre conforme al resto. Hasta ahora la mejor cura fue una mezcla de sangre O negativa con componentes químicos. Hemos conseguido que funcione en un cinco por ciento de los casos aunque no hemos encontrado un patrón de porqué en esas personas funcionó y todas ellas están en coma. No podremos saber más hasta que despierten.

-O sea que sí hay esperanza para la humanidad.- Sonreí. Si ya tenían cura provisional podrían experimentar hasta que fuese definitiva.

-¿Qué ocurre si se escapa un infectado dentro?.- Quiso saber Cody. Creo que no había entendido lo que las palabras “Hay una posible cura” significaban.

-Lo matamos. Tenemos un estricto protocolo de seguridad. Sólo se agarran infectados para pruebas. Si alguno de ellos escapa o muerde a alguien infectándolo, matamos a ambos.

-¿Al compañero igual?.-ME pareció extraño si podían crear una cura que matasen al compañero, amigo o familiar.

-Hemos comprobado que guardan consciencia.

-¿Qué quiere decir?

-Ellos tienen instinto de supervivencia y rabia. Mucha rabia. Pero aunque la rabia los ciegue a saber qué está bien y qué está mal siguen recordando cosas. Tuvimos una alerta hace un par de meses. Un doctor fue infectado y convertido con el virus. Se sabía los planos y patrones para abrir las puertas. El virus está más evolucionado. Depende también del individuo. Si una persona estaba en la calle huyendo sin destino y se infecta, sigue huyendo sin destino. Si está en su casa, sabría a dónde dirigirse, dónde hay gente y hasta cómo cerrar la puerta de su casa.

-O sea… Son inteligentes.

-Exacto.- Admitió. –No dudo que esta sea una mutación del virus o que el paso del tiempo haya hecho que el humano se acostumbre a la enfermedad pero ahora son más listos y saben incluso que en manda cazan mejor. Como animales.

-¡Lo sabía!.- Subí la voz. Sabía que ahora se movían en manadas, ya me había extrañado su comportamiento antes de llegar aquí.

-Por eso sólo personal autorizado puede salir a cazarlos.

-Pero yo les veía muy tontos, los recuerdo dando vueltas sin razón ni propósito y a veces sólo te atacaban si hacías ruido, como si no te viesen.- Dijo Cod.

-Y es cierto. Pierden la vista. Por eso si no son capaces de olerte o escucharte no pueden atraparte.

Nos quedamos unos minutos en silencio pensando en todas sus palabras hasta que la puerta se escuchó.

-Adelante.- Invitó a pasar el padre de Dave. Un soldado apareció y saludó con el típico levantamiento de mano al casco.

-Las habitaciones ya están listas, en el mismo edificio como sugirió.

-Perfecto. Chicos ahora podéis poneros cómodos y descansar. Mañana empezaremos con la asignación de roles, os enseñaremos nuestra forma de trabajar, escuelas y demás. Dave tú vivirás conmigo, María tendrá que vivir con Joan y Drew y Matt y su hermano en el otro departamento.

ME extrañó que nos dejasen solos cuando el resto estaba con adultos pero preferí no decir nada.

Nos subieron de nuevo en una especie de tren mono raíl y avanzamos por las calles de Tokyo. Los edificios se conservaban perfectamente, toda la estructura estaba a la orden. Podía ver aviones volando en el cielo, helicópteros y otra gente en el tren charlando tranquilamente.

Me apoyé contra el cuerpo de Dave que se había sentado a mi lado y suspiré. Él rozó mi rodilla ya garró mi mano.

-Estamos a salvo.- Dijo en un susurro.

-Lo sé.- Respondí con una sonrisa. –Ahora todo va a salir bien.

-Quiero dormir contigo, no quiero vivir lejos de ti.

-Tu padre dijo que era el mismo edificio, además, parece que yo viviré solo con Cody así que puedes venir con nosotros.

-No será lo mismo que dormir todos los días abrazándote.- ME sonrojé. Yo iba a echar eso de menos también.

Llegamos a nuestro destino y mi corazón se paró al ver una cara familiar esperando justo en la vía del tren.

-¡Matt!.- Chilló mi hermano mirando hacia el mismo punto que yo.

-Tío Tom.-Susurré mientras Cody se abalanzaba hacia él. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Había alguien de mi familia con vida, no estábamos solos.

-¡Dios!.- exclamó mi tío envolviendo a mi hermano entre sus brazos. Llegué hasta él y me abrazó igual a mí con fuerza. –Dios… No sabéis cuánto me alegro de que estéis vivos… Dios…- Volvió a suspirar. No es que tuviésemos la relación más estrecha del mundo con él, pero ver a alguien que conoces, saber que alguien de tu familia estaba vivo. Dios… Jamás pensé que me fuese a dar tanta alegría.

-Estás vivo…- Me limpié las lágrimas y él hizo lo mismo.

-Si… No sabía si lo conseguiríais…- Miró hacia Cody y sonrió. –Cod, vamos pasa la casa. Al llegar vosotros nos han trasladado para estar me el mismo edificio.

-¿Nos?.-Pregunté.

-Claro, están Margaret y Lidia aquí.- Así que mi tía y mi prima seguían vivas. Volví a sonreír. Comenzamos a caminar y mi tío se retrasó a posta, separándose de Cody que ya había sido capturado por los brazos de Joan.

-Hablé con tu padre.- Me soltó.

-¿¡Qué!?- Sentí un vuelco al corazón.

-Fue hace tiempo ya, no he vuelto a saber de él. No quiero darte esperanzas ni nada. Sólo creo que deberías de saberlo.

-¿Cuándo?

-Pues según me dijo habían pasado un par de semanas desde que os habíais separado. Me dijo que estabais en camino. Que estuviese atento, estaba seguro de que traerías a Cod aquí sano y salvo.

-Puede que…. Esté vivo…- susurré.

-Puede… Pensé debías saberlo.

-Gracias Tom, de verdad. No sabes lo feliz que estoy de no estar solo.- Mi tío me abrazó de nuevo.

-Yo también.-Después nos dirigimos hacia nuestro nuevo hogar.

 


Hasta aquí el capítulo 1 😀

Prometí hoy empezaba con la saga 😀

Espero sus opiniones, ¿Qué les gustaría que pasase en este libro? ¿Quienes creen que están vivos? ¿Se descubrirá algo del virus? Quiero escuchar tooodas sus opiniones por favor!!

LOVE LOVE

 

YUMIYU.

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One thought on “CAPITULO 1. ATENEA. 3 meses atrás.

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